La restauración de monumentos históricos es el conjunto de acciones que devuelven el patrimonio cultural a su estado original sin alterar su legado. Se trata, pues, de una actividad indispensable para transmitir los bienes culturales de la comunidad a las futuras generaciones.
La restauración del patrimonio está llena de retos debido al alto valor de los bienes sobre los que recae. De ahí la importancia de encargar esta tarea a una empresa especializada. En la memoria de todos nosotros está lo que sucede cuando confiamos una misión de tanta trascendencia a quienes no son verdaderos profesionales.

¿Cuándo se debería restaurar un monumento?
Es relativamente fácil darse cuenta de cuándo ha llegado el momento de restaurar un monumento histórico. Lo sabremos cuando los daños o signos de fragilidad resulten visualmente perceptibles. Claros ejemplos de ello serían las grietas, la inclinación de elementos estructurales, las humedades o el desprendimiento de materiales.
Cuando un edificio histórico presenta claros síntomas de que debe ser restaurado, conviene actuar con rapidez, porque el deterioro es un proceso que avanza progresivamente. Si no tomamos medidas a tiempo, los daños serán cada vez más graves, lo que nos obligará a invertir mayores recursos en la restauración.

Consejos para una correcta restauración de monumentos históricos
Priorizar la conservación
Todo lo que pueda ser conservado, debe mantenerse intacto. La restauración de monumentos históricos siempre está presidida por una vocación conservadora. Los restauradores deben ser lo menos invasivos posible para no borrar completamente las marcas dejadas por el paso del tiempo.
Cuando hablamos de restaurar edificios históricos, sería un grave error optar por una renovación integral. Al fin y al cabo, buena parte del valor que atesoran estos bienes reside, precisamente, en su antigüedad. No se trata de que una iglesia del S. XIV parezca recién edificada.
Respetar el valor documental del monumento
Para ser exitosa, la restauración de monumentos históricos requiere comprender su valor y contexto. A diferencia de lo que sucede con las reformas domésticas convencionales, lo último que buscamos aquí es modernizar su aspecto. De lo que se trata es de lograr que el edificio se reencuentre con su apariencia primigenia.
La osadía del restaurador se paga muy cara cuando hablamos de restaurar monumentos. Intervenciones imprudentes se traducen en la pérdida de significación histórico-artística. Al igual que los historiadores o arqueólogos, los profesionales de la restauración sacan el pasado a la luz sin encubrirlo ni adulterarlo.
Emplear materiales compatibles con los originales
En realidad, esto es una consecuencia lógica de los apartados anteriores. Si restauramos el monumento con espíritu conservador y respetamos su valor documental, utilizaremos materiales conciliables con los ya existentes. Una elección incorrecta podría menoscabar no solo la estructura del edificio, sino también su significación histórica.
Los materiales reversibles y estables son la mejor opción cuando se trata de restaurar monumentos históricos. Buena muestra de ello son las veladuras de silicato, que resultan idóneas para reavivar la luminosidad de los enlucidos a base de cal.
Cada monumento es un mundo. Por eso, los restauradores deben estudiar detenidamente cuáles fueron los materiales y técnicas que se emplearon en su construcción. Solo cuando tengan un conocimiento profundo de los mismos podrán decidir cuáles son compatibles con ellos.

¿Cómo se realiza una restauración de patrimonio cultural?
Análisis previo
La restauración de monumentos históricos siempre comienza con una investigación previa que abarque tanto su historia y valores como su actual estado de conservación. Dicho examen servirá de base para planificar las concretas actuaciones a realizar, determinando cuáles son los elementos a conservar y a restaurar.
La restauración del edificio precisa de una comprensión integral del mismo. Así, en esta primera etapa no se escatiman esfuerzos para investigar su pasado y presente. Para ello, es habitual recopilar documentos históricos y fotografías antiguas; igualmente, suelen emplearse avanzadas tecnologías no invasivas (realidad aumentada, realidad virtual, escaneo láser 3D, etc.).
Redacción de proyecto de restauración
El proyecto de restauración es un documento vinculante que contiene los siguientes apartados:
- Memoria y planos de la restauración.
- Fallos detectados durante el análisis previo y soluciones propuestas para resolverlos.
- Cronograma de las labores que se vayan a llevar a cabo.
- Medios humanos y materiales necesarios.
- Presupuesto detallado.
Obtención de licencias
Antes de comenzar con la obra de restauración propiamente dicha, es necesario realizar trámites urbanísticos (como la obtención de la licencia para la rehabilitación).
Los restauradores profesionales trabajan siempre en estrecha colaboración con las autoridades encargadas de la conservación del patrimonio. Solo así pueden estar seguros de que su trabajo cumple con las normativas vigentes.
Ejecución de la obra
Ateniéndose al cronograma previsto, las obras de restauración de monumentos históricos comienzan efectuando intervenciones estructurales limitadas, tales como eliminar las impurezas superficiales (barnices, tierra, repintes, suciedad, etc.).
Los restauradores tratan siempre de mantener la mayor cantidad posible de materiales originales, y, en el caso de tener que sustituirlos o repararlos, se aseguran de que las nuevas piezas coincidan con ellos en diseño, materiales y técnicas constructivas.
Cada etapa de la restauración es minuciosamente supervisada para garantizar el cumplimiento de los estándares de autenticidad y calidad. En consecuencia, todos los intervinientes en el proceso deben mantener una comunicación fluida.
Documentación del trabajo realizado
La restauración de monumentos históricos tiene que ser documentada paso a paso, haciendo especial hincapié en todos los métodos empleados y en los resultados obtenidos. Por último, se lleva a cabo una evaluación final con el objetivo de constatar que se han alcanzado todas las metas especificadas en el proyecto planteado.
En Obras Gallaecia somos expertos en la restauración de monumentos históricos y llevamos más de 20 años restaurando joyas arquitectónicas como la catedral de Mondoñedo o el pazo de Raxoi. Ponte en contacto con nosotros para devolver su antiguo esplendor a los monumentos de tu localidad.